Mitos y realidades sobre las píldoras anticonceptivas

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Mitos y realidades sobre las píldoras anticonceptivas

¿Cuál es la razón para que persistan? Desterremos los Mitos.

 

“Las pastillas anticonceptivas engordan…”

“A mí las pastillas me afectaron los nervios…”

“Cuando las dejas de tomar, podés tener trillizos o cuatrillizos…”

“Cuando tomás pastillas mucho tiempo las hormonas se acumulan en el cuerpo…”

“Las pastillas te pueden dejar estéril”

“Las pastillas hacen que te salgan várices en las piernas…”

Cuarenta años han pasado desde la aparición de la primera pastilla anticonceptiva, y aún hoy, todos estos mitos perduran. Las pastillas anticonceptivas marcaron un cambio importantísimo en la Planificación Familiar, poniendo a disposición de las mujeres un nuevo método anticonceptivo: seguro, práctico y accesible. Se trata de uno de los medicamentos más estudiados dentro del campo de la farmacología.

Con la aparición de nuevos compuestos y al disminuirse la dosis hormonal, se lograron productos cada vez mejor tolerados y con menos efectos secundarios, lo que permitió que las pastillas se conviertan en uno de los métodos anticonceptivos más difundidos y utilizados hoy día. Los preparados que se comercializan actualmente son muy diferentes de aquella primera píldora que apareciera en el año 1960.

¿Cuál es la razón para que los mitos persistan después de tantos años?

Es fundamental antes de decidirse a utilizar las pastillas o cualquier otro método anticonceptivo, concurrir a la consulta con el médico ginecólogo, ya que solo él podrá orientar y aconsejar con respecto al el método más apropiado, y de elegir las pastillas, cual se debe utilizar. Acá surge el primer error: muchas mujeres toman las pastillas que le recomendó la amiga, la vecina, una colega, la mamá, una compañera de la facultad… la lista sería interminable. Solo el profesional podrá indicar la píldora anticonceptiva más adecuada para cada mujer, ya que será diferente si estamos frente a una adolescente, a mujer adulta o a una mujer que está en la perimenopausia. 

No es necesario realizar ningún estudio complementario antes de comenzar a tomar pastillas anticonceptivas, con un exhaustivo interrogatorio y un control clínico será suficiente para lograr una buena salud gineco-obstétrica, siempre y cuando se sigan las indicaciones del médico especialista.

Con las píldoras actuales todas las fantasías respecto al aumento de peso, trastornos emocionales, intolerancia digestiva, forman parte de la historia. Nadie se va a transformar en el fenómeno de circo: “la mujer barbuda” por tomar pastillas, por el contrario hay productos que son utilizados para aquellas mujeres que presentan un exceso de vello o que tienen acné. Tampoco determinan la aparición de várices.

El peor enemigo para las piernas es la vida sedentaria, la falta de actividad física, la mala alimentación, el calzado inadecuado, el embarazo.

Al dejar de tomarlas, la mujer retorna rápidamente a sus ciclos menstruales y recupera la fertilidad que tenía hasta el momento previo al inicio del tratamiento. Los embarazos múltiples no se producen por haber tomado pastillas anticonceptivas.

Es importante tener en cuenta que las píldoras anticonceptivas protegen a la mujer de un embarazo no deseado pero no de las enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA, la hepatitis B, la sífilis, etc. Por eso es recomendable para aquellas mujeres que no tengan una pareja estable, la utilización conjunta del preservativo. Y las realidades Se estima que el número de abortos que se realizan anualmente en la Argentina supera los 500.000.

Cada minuto muere en el mundo una mujer como consecuencia de un aborto. El número de embarazos en la población adolescente crece día a día. Cada vez son más las parejas que quieren planificar su familia.

¿Cuál es la realidad de las píldoras anticonceptivas?

Se trata de uno de los métodos anticonceptivos más efectivo. Es un método reversible. Prácticamente no tiene efectos colaterales y son muy pocas las contraindicaciones para su uso. Son muy fáciles de utilizar. Deben ser indicadas por un profesional, para evitar complicaciones y poder lograr una buena aceptación del método por parte de la pareja. Se pueden utilizar por un tiempo prolongado siempre y cuando se realicen los controles médicos periódicos.

Hay pastillas que son específicas para las mujeres que están amamantando. Son muy accesibles. Cuando una mujer concurre a un consultorio de ginecología motivada por la “anticoncepción”, esa simple consulta encierra muchas cosas: una mujer que quiere planificar su embarazo, que quiere decidir su maternidad, que no quiere que su hijo sea producto de un accidente o falta de cuidado anticonceptivo y que si ello ya le pasó, no le vuelva a ocurrir, una adolescente mamá que quiere esperar para tener su próximo bebé.

Las pastillas anticonceptivas le brindan a la mujer la posibilidad de disfrutar de su sexualidad libremente. Para que el día que desee ser madre, pueda serlo con total convicción y no por accidente.

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