verrugas de mamas ¿Son normales?

Las verrugas genitales son causadas frecuentemente por un virus llamado HPV o Human Papiloma Virus, ( Virus del Papiloma Humano, VPH, en castellano) . Este virus algunas veces es llamado “el virus de las verrugas”.
En la mujer este virus puede producir verrugas en la vulva, la vagina, el ano y el periné (la piel que rodea toda la zona genital y el ano) y lesiones planas en el cuello del útero que se ven como manchas blancas durante una colposcopía. En el varón puede dar verrugas en el pene, el escroto, el ano o el periné.
Otros tipos crean verrugas imperceptibles al ojo humano (sin un lente), o células anormales que, a futuro, pueden desembocar en un cancer. El virus del papiloma humano queda en el organismo de quien lo padece luego del tratamiento.
El HPV debe controlarse periódicamente, debe visitar a su ginecólogo con la frecuencia que él le indique para realizar una colposcopia y PAP los estudios que considere necesarios.
Además, es recomendable que su médico realice la técnica de hibridación, es decir,tratar de conocer qué tipo de variedad de HPV se tiene, ya que existen muchas variedades y sólo algunas de ellas son las más asociadas con el cáncer del cuello uterino.
Con respecto a la cura del HPV, a pesar del tratamiento, el virus puede permanecer latente en las células, en algunos casos la verrugas genitales pueden volverse a manifestar meses o aún años después de haber recibido el tratamiento. En otros casos, las verrugas genitales pueden no reaparecer.
Lo más apropiado es consultar a su ginecólogo y utilizar el preservativo para evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Son contagiosas? ¿El preservativo previene la infección por HPV?

Las verrugas genitales producidas por el virus del HPV suelen contagiarse por relaciones sexuales.
Sin embargo, es prudente que cada uno use su propio jabón y su propia toalla para la higiene íntima.
Lamentablemente el preservativo no aporta una protección eficiente contra el HPV. Esto se debe a que la infección en la mujer abarca desde cuello del útero hasta la vulva, el ano e incluso a veces los muslos, y en el varón el pene, ano y el escroto. De más está decir que el preservativo no cubre todas estas zonas. La única manera de prevenir la infección es mantener el menor número de parejas sexuales posible o la abstinencia.

¿Cuál es la importancia de las lesiones producidas por el HPV?

Las verrugas genitales que el virus puede producir suelen crecer y producir síntomas molestos como ardor o dolor e irritación de los genitales.
Es por ello que lo más probable es que el ginecólogo proponga tratarlas sin demora con métodos locales como las topicaciones o la criocirugía.
Es por ello que actualmente se mantiene un control médico cada 6 meses y se indican cambios en el estilo de vida para facilitar la curación de las lesiones a través de una buena respuesta inmunológica del organismo. Un pequeño porcentaje de mujeres puede evolucionar a lesiones de alto grado o incluso producir un cáncer de cuello uterino.

¿Cuál es la importancia de las lesiones producidas por el HPV?

El tratamiento de las lesiones por HPV además del tratamiento específico (topicaciones, criocirugía, etc) consiste en una serie de medidas que hacen a la salud integral de la mujer:

  • Descansar lo suficiente (dormir ocho horas todas las noches),
  • Hacer actividad física (esto fortalece la inmunidad)
  • Alimentarse adecuadamente (el aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes también mejoran la respuesta inmunológica)
  • Mantener un peso saludable (tanto la obesidad como el bajo peso diminuyen nuestras defensas)
  • Diagnosticar y recibir tratamiento de cualquier otra enfermedad como diabetes, hipotiroidismo, anemia, etc.

Pero lo más importante es no fumar, no abusar de sustancias y mantener una vida sexual saludable. Con todas estas recomendaciones el 90 % de las mujeres se cura de la infección por HPV y de las lesiones que el virus hubiera podido provocar. De lo contrario el médico sugerirá extraer las lesiones del cuello uterino mediante tratamientos locales como el LEEP (se extrae la lesión con anestesia local en el consultorio con una especie de “pelapapas” eléctrico) o la criocirugía (se congela el tejido para que luego se desprenda como una cáscara seca).