No tengo deseo sexual

El deseo sexual es complejo y está influenciado por muchos factores culturales, psicológicos, sociales, etc.
La mayoría de las mujeres que tienen un deseo sexual hipoactivo o disminuido están atravesando situaciones de tensión, angustia, stress, o problemas de pareja. El diálogo sincero con la pareja, el romanticismo, aliviar la tensión con ejercicio físico adecuado, buscar ayuda para resolver los problemas suelen ser la manera más adecuada para mejorar la tensión y permitir que el deseo aparezca.
En otras ocasiones la disminución del deseo se relaciona con fuertes inhibiciones culturales o con traumas ocurridos en el pasado que no permiten disfrutar de la sexualidad. En estos casos es indispensable buscar ayuda profesional con un psicólogo o terapeuta que permita elaborar estas situaciones.

Siento dolor al tener relaciones sexuales

Una de las primeras cosas por hacer es concurrir prontamente al ginecólogo para que determine si existe una causa orgánica que determine el dolor durante las relaciones sexuales.
Una infección vaginal o una falta de lubricación por déficit hormonal se solucionarán así rápidamente y de forma sencilla.
El dolor coital o dispareunia también es un síntoma común a muchas otras causas, como por ejemplo:

  • Temor a quedar embarazada
  • Stress o tensión emocional
  • Falta de excitación al comenzar la penetración
  • Falta de confianza o miedo
  • Quiste de ovario
  • Endometriosis
  • Cistitis o infecciones urinarias
  • Varón sin suficiente conocimiento de la sexualidad femenina
  • Problemas intestinales
  • Antecedentes de abuso o violación
  • Violencia

¿Qué se puede hacer?
Lo más importante es comprender que el dolor durante las relaciones sexuales es una dificultad que tiene mucha importancia y que merece una solución. Es necesario buscar ayuda profesional.

No tengo orgasmos

El orgasmo es la fase de resolución de la respuesta sexual y se caracteriza en la mujer por contracciones musculares rítmicas de ciertos músculos del piso de la pelvis, acompañadas por gran placer.
En la mayoría de los casos la falta de orgasmo en la mujer se relaciona a falta de estimulación, relaciones rápidas, falta de estimulación del clítoris o dolor provocado por la relación sexual. Siempre es conveniente consultar al ginecólogo, para evaluar si hay alguna alteración física que requiera tratamiento, como por ejemplo infecciones vaginales o quistes de ovario que podrían ocasionar dolor.
Mejorar la comunicación de la pareja, prolongar la estimulación, decir y pedir lo que da placer, utilizar lubricantes y emplear la imaginación y la fantasía para aumentar la excitación suelen ser suficientes para que la mujer pueda tener un orgasmo.
En otros casos es necesario recurrir a un terapeuta especializado. Podría ser un psicólogo, un sexólogo, entre otros.
Siempre es aconsejable recurrir al profesional para salir del miedo y emprender la solución de este problema.

Mi pareja tiene problemas de erección

La falta de erección en el varón puede tener causas físicas o sicológicas. Por ello siempre hay que recurrir al médico para una evaluación de la salud.
Si la dificultad es física, existen medicamentos específicos que prescribirá el médico si es oportuno. Si estos medicamentos estuvieran contraindicados, sería oportuno recurrir a otras formas de relación sexual donde no sea indispensable la erección.
Si no existen causas físicas, es probable que el origen sea el stress, las preocupaciones, los problemas de pareja o alguna situación traumática. A veces el miedo a no poder lograr la erección produce tanta tensión que termina impidiendo que la misma ocurra. Siempre es aconsejable recurrir al profesional para salir del miedo y emprender la solución de este problema.

Mi pareja tiene problemas de eyaculación precoz

La eyaculación precoz suele tratarse de un trastorno de tipo sicológico asociado a la ansiedad a situaciones traumáticas del pasado. Los sexólogos suelen manifestar que se trata de la disfunción sexual más frecuente del varón y la de más sencilla resolución. Es necesario consultar al médico urólogo para verificar que no existan problemas físicos, quien seguramente referirá al varón al especialista más adecuado.