Métodos anticonceptivos de barrera

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Métodos anticonceptivos de barrera

Los métodos anticonceptivos de barrera previenen el embarazo evitando que los espermatozoides entren al útero. Para que sean realmente eficaces deben usarse en cada relación sexual y de modo correcto. Algunos, incluso, pueden proteger contra enfermedades de transmisión sexual.

¿Cuáles son los métodos anticonceptivos de barrera?

Se dividen en:

• Preservativo o condón masculino.

Diafragma.

• Esponjas vaginales.

• Dispositivo intrauterino (DIU).

Preservativo o Condón masculino

El preservativo es uno de los métodos anticonceptivos más conocidos y usados en el mundo. Son recubrimientos delgados de distintos materiales (latex, poliuretano) que pueden ser tratados con espermicida para ofrecer mayor protección. 

Colocándolo sobre el pene erecto antes del acto sexual, impide que el semen entre en la vagina. Además, ofrece protección contra enfermedades de transmisión sexual.

Los condones difieren en forma, color, lubricación, espesor, textura y el espermicida agregado (en general, nonoxinol-9).

Su modo de uso es siempre el mismo: se desenrolla completamente hasta la base del pene, mientras se sujeta la punta a fin de dejar espacio para el semen y evitar que se rompa.

Es un método anticonceptivo muy eficaz siempre y cuando sea utilizado de manera regular y adecuada. El promedio de embarazos por cada cien parejas es de entre cinco y veinte.

Las ventajas del preservativo como método radican principalmente en su precio económico y su funcionalidad: es fácil de conseguir, transportar y usar. Además, no posee efectos secundarios ni interfiere con el ciclo menstrual.

Sus mayores puntos negros son que sólo puede usarse una vez, suele interrumpir la actividad sexual y reducir el placer. También hay que protegerlo del calor y la luz y evitar que se rompa. Es importante recordar que sólo debe ser usado una vez.

Diafragma

El diafragma es un aro metálico que posee una membrana de látex en forma de cúpula.

Insertándolo en la vagina antes del coito y cubriendo con éste el cuello uterino, impide que los espermatozoides penetren el útero y las trompas. La efectividad de este método anticonceptivo, si se aplica correctamente, es del 94%. En caso de que las instrucciones no se sigan al pie de la letra, se reduce a un 80%. Para mejorarla, se puede combinar con algún otro método anticonceptivo.

La duración promedio del diafragma es de dos años. Se vende bajo prescripción médica y viene en diferentes tamaños. Se sugiere consultar al ginecólogo cuál es el más adecuado. El modo de colocación no es complicado, pero la primera vez es aconsejable contar con el acompañamiento de un médico.

El diafragma debe cubrir el cuello uterino y su anillo debe ubicarse bajo el hueso púbico. Con las manos limpias, se debe cubrir la cúpula y el aro con dos cucharadas de crema o gel espermicida e insertarlo.

Se puede colocar hasta dos horas antes de tener una relación sexual. Después del sexo hay que esperar seis horas para retirarlo. Si se quiere volver a tener relaciones, es preciso volver a poner crema o gel, sin tocar el diafragma. Debe ser retirado antes de las doce horas para no provocar infecciones.

El diafragma se quita tomando el aro con el dedo índice por debajo y tirando suavemente. Luego, se lava con agua tibia y jabón antibacterial, se deja secar y se guarda hasta el próximo uso. El diafragma puede ser lavado y reutilizado, no se nota su presencia y no produce cambios hormonales. Como desventajas puede mencionarse que no protege contra las enfermedades de transmisión sexual y su colocación puede ser incómoda.

Esponjas vaginales

Se trata de una pequeña esponja sintética y blanda, recubierta de espermicida, que se introduce en la vagina para prevenir el embarazo.

Las esponjas vaginales están fabricadas a base de poliuretano y contienen alrededor de 1g de espermicida (nonoxinol-9) con duración máxima de 24 horas. Se vende sin prescripción en la mayoría de las farmacias.

Para colocarla, previo lavado de manos, se humedece con espermicida, se escurre y se introduce en la vagina hasta llegar al cuello del útero, donde puede permanecer hasta por ocho horas.

Entre sus ventajas encontramos que no hace falta consumir hormonas y que, al colocarse antes del sexo, no interfiere en la relación.

Como desventajas se puede mencionar que para ser efectivo debe ser colocada perfectamente, además de que a veces ocasiona molestias y en ciertos casos puede producir reacción alérgica e irritación vaginal.

Es importante destacar que no es un método muy seguro: de cada 100 mujeres hay un promedio de entre 15 y 30 embarazos.

Dispositivo intrauterino (DIU)

El DIU (dispositivo intrauterino) es el método anticonceptivo de acción reversible más frecuentemente usado en el mundo. ¿Por qué es elegido por alrededor de 160 millones de mujeres? Principalmente, gracias a su alto nivel de efectividad: entre el 95 y 98 por ciento de los casos.

El DIU es un pequeño objeto plástico en forma de “T”, que posee en su parte superior dos brazos laterales flexibles y un cordón en el extremo inferior que permite comprobar si se encuentra ubicado en el lugar correcto. Su forma le permite acomodarse dentro del útero sin producir molestia alguna.

Su función primaria es evitar que los espermatozoides fertilicen el óvulo y así impedir el embarazo. Esto se logra a través de la alteración del microclima intrauterino mediante elementos metálicos como el cobre o a través de la liberación de hormonas. Como consecuencia de este cambio, el moco cervical se espesa, dificultando el paso de los espermatozoides.

Existen dos tipos de DIU: el de cobre es el que libera partículas de este material para prevenir el embarazo, mientras que el hormonal emite progestina para obtener el mismo resultado.

El DIU debe ser introducido y extraído del útero a través de la vagina por un profesional calificado. Su colocación es sencilla, tarda entre 10 y 15 minutos y puede realizarse dentro del consultorio. Previa dilatación del cuello del útero, se inserta el dispositivo con un aplicador especial que hace que permanezca cerrado y plano hasta llegar al fondo. Una vez en su lugar, el dispositivo se mantiene dentro del útero hasta que el médico lo retire, ya sea porque cumplió su ciclo o porque se decide quedar embarazada o no usarlo más.

Luego de la colocación, es recomendable hacerse una ecografía para verificar que esté ubicado en el lugar preciso y someterse a chequeos regulares.

El DIU de cobre puede permanecer en el cuerpo, si se tolera bien y bajo controles periódicos, hasta por diez años. Los hormonales también se pueden dejar colocados varios años.

Pueden usar DIU aquellas mujeres de por lo menos 25 años que no quieran tener más hijos, tengan una pareja estable y no sean alérgicas al cobre. Su uso no es recomendable para aquellas cuyo historial médico incluye infecciones pélvicas, en los órganos femeninos y enfermedades de transmisión sexual.

Como puntos a favor del dispositivo intrauterino se puede mencionar que se trata de un método anticonceptivo sumamente eficaz, fácil de usar y de larga duración. Comienza a actuar de inmediato y puede ser removido por un médico en cualquier momento. Considerando que dura varios años, su costo no es alto y no existe riesgo de olvidos. Además, se puede seguir teniendo relaciones sexuales y haciendo ejercicio sin temor a que se salga de lugar.

Por otra parte, su uso puede producir ciertos efectos como dolores, hemorragias abundantes,  falta de menstruación, infecciones vaginales. No obstante, se trata de eventos reversibles.

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