Infección urinaria

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Infección urinaria

Síntomas Habituales – De niñas a adultas – Elementos que favorecen la infección – Prevención – Cuidados para las embarazadas – Tratamiento

Sintomas Habituales

•  Micción frecuente.

•  Ardor al orinar.

•  Dolores en el bajo vientre.

La infección urinaria más frecuente (y por eso más conocida) es la cistitis. Sin embargo, la necesidad urgente de orinar (disuria) y el ardor no siempre son aviso de que se está sufriendo esta enfermedad. La cistitis es una infección de la vejiga. La uretritis es la infección de la uretra. Los síntomas son similares, pero el tratamiento no es el mismo.

Las infecciones urinarias bajas (que afectan la uretra y la vejiga) son muy habituales en la mujer. Predominan en el hombre sólo durante el primer mes de vida. De allí en adelante, aparecen más a menudo en el sexo femenino, y esta preponderancia va aumentando con el transcurso de los años.

De niñas a adultas

En las distintas etapas de la vida hay diferentes causas.

Antes del año de vida las infecciones urinarias bajas se deben, por lo general, a malformaciones del tracto urinario que tienen relativa severidad.

Es importante que todas las mamás sepan de su existencia y que, ante alteraciones en la conducta del bebé, en su ritmo alimentario o en la evolución del peso, concurran al pediatra para descartar una posible infección.

En la adolescencia, y especialmente cuando se producen las primeras relaciones sexuales, las infecciones urinarias se vuelven muy frecuentes. El motivo principal es que, durante el coito, las bacterias que se encuentran en la zona perineal (y que provienen del contenido intestinal) se desplazan hacia la uretra. Como ésta, a diferencia de la del hombre, es corta, esas bacterias pueden penetrar en la vejiga, ayudadas por el movimiento del acto sexual.

La facilidad de este tránsito se explica si recordamos que el perineo de la mujer tiene tres orificios: ano, vagina y uretra, que se encuentran muy cercanos entré sí. Esto favorece la infección urinaria.

Elementos que favorecen la infección

Está comprobado que el uso anticonceptivo del diafragma más el gel espermicida facilita o favorece la aparición de infecciones urinarias, ya que el diafragma modifica la posición de la uretra y el gel espermicida puede contener sustancias que eliminan a las bacterias que defienden al cuerpo de la infección.

La episiotomía (practicada en la mayoría de las partos por vía baja) también es una causa frecuente, porque al cicatrizar modifica la estructura del cuerpo, acercando el ano a la zona vaginal.

El uso de apósitos durante el período menstrual facilita la trayectoria de las bacterias desde el ano hacia la vagina.

Prevención

Algunos hábitos pueden convertirse en buenas armas de prevención:

• 1) Es fundamental el evitar el arrastre de las bacterias de la zona anal hacia la zona vaginal y uretral. La higiene después de defecar debe hacerse de adelante hacia atrás.

• 2) Hay que orinar frecuentemente y de forma completa, porque de lo contrario se promueve la multiplicación de bacterias en la vejiga.

• 3) Es importante una buena hidratación, ya que facilita la micción y la expulsión de las bacterias.

• 4) La ropa ajustada dificulta la secreción común, que tiene que fluir libremente. Por otro lado, comprime la uretra contra la vejiga.

Cuidados para las embarazadas

Hay bacterias que no producen respuesta inflamatoria y, por lo tanto, no provocan síntomas. Durante el embarazo se debe controlar (por lo menos una vez por trimestre) la orina de la mujer, porque si padece una infección asintomática y no se trata, puede padecer una infección grave durante el puerperio.

Tratamientos

Cuando una mujer padece disuria debe consultar al médico. Para efectuar un diagnóstico, el médico le ordenará un análisis de orina (obtenida en forma aséptica).

Si es posible, solicitará también un cultivo. Hasta la obtención del primer resultado, puede recomendar un tratamiento sin saber todavía cuál es la causa.

Lo más probable es que recete un antibacteriano y que, con los resultados de los estudios, corrija la medicación para encontrar la más adecuada para la paciente.

Si una cistitis no se trata, se corre el riesgo de padecer una infección urinaria alta, ya que los gérmenes pueden ascender comprometiendo los riñones.

Además, la toma de antibióticos no recetados es un grave error, porque si la dolencia no es una infección, pueden necesitarse otro tipo de medicamentos (antimicóticos, antiparasitarios, etc).

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