Hipertensión arterial

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Hipertensión arterial

La hipertensión es una afección común de nuestra época repleta de apuros, stress y malos hábitos, a tal punto que se la conoce como la plaga silenciosa del siglo XXI. ¿Cómo se detecta? ¿Qué hacer para cuidarte? Todas las claves, en esta nota.

¿Qué es la Hipertensión arterial?

La hipertensión arterial, conocida como la plaga silenciosa del Siglo XXI, es la tendencia constante a la presión arterial alta. Es una enfermedad crónica, porque el incremento es continuo, y requiere cuidados muy rigurosos dados los riesgos que acarrea para la salud, que van desde la arterioesclerosis hasta la muerte.

¿En qué consiste la Hipertensión arterial?

Es la fuerza que ejerce la sangre bombeada por el corazón contra las paredes de las arterias. La medición resulta del siguiente cálculo (Ley de Laplace):

Hipertensión arterial

“P” es la presión; “T” es la tensión y “r” el radio de un vaso sanguíneo.

La lectura de estos valores se mide en mmHg (milímetros de mercurio) y se expresa en forma numérica. Ej: 135 / 90 mmHg

¿Cuándo se considera que la presión es alta?

No existe un parámetro exacto que divida el estado de riesgo del de seguridad. Sin embargo, el umbral está determinado por las llamadas presión sistólica y diastólica.

La presión sistólica es la presión arterial máxima en sístole, es decir, cuando el músculo del corazón se contrae. Hace referencia a la presión de la sangre expulsada del corazón contra la pared del vaso. Los valores normales oscilan entre 100 y 140 mmHg (es deseable que el paciente no supere los 120 mmHg).

La presión diastólica es la presión arterial mínima y en condiciones de normalidad, oscila entre los 60 y los 90 mmHg.
El valor deseable para un paciente adulto es igual o menor a 120/80 mmHg.

¿Cómo se manifiesta la hipertensión?

Un paciente comienza a ser hipertenso cuando sus valores superan los 140/90 mmHg (14/9) en diferentes mediciciones controladas. En muchos casos no está al tanto de su condición hasta que no sufre algún colapso circulatorio. Se trata de un cuadro asintomático, por lo tanto el control periódico es vital. De lo contrario, acarrea consecuencias graves, e incluso letales, como enfermedades cardiovasculares, accidentes renales y cerebro-vasculares .

Lo más importante es lo que no vemos, aquello que ocurre por debajo de la superficie: la presión arterial elevada modifica el flujo sanguíneo y las paredes arteriales, que son responsables de mantener el diámetro vascular periférico. Pero estos cambios ocurren de manera silenciosa, sin dar tiempo a que se eleve la presión arterial, y causando daños orgánicos irreversibles.

Síntomas

De manifestarse algún síntoma, el mismo puede ser:

● Dolor de cabeza.

● Irregularidad cardíaca.

● Hemorragia nasal.

● Problemas de vista.

● Zumbido o ruido en los oídos.

● Fatiga.

● Confusión.

Causas

La Hipertensión primaria no tiene una causa clara que la provoque, aunque se conoce que los siguientes factores tienen incidencia:

● Renales.

● Estado del Sistema Nervioso.

● Estado de los vasos sanguíneos.

● Niveles de agua y sal en el organismo.

● Antecedentes familiares.

● Raza: los afroamericanos tienen mayor tendencia.

● Obesidad.

● Hábitos alimenticios (comer demasiada sal en las comidas).

● Diabetes.

● Hábito de fumar.

● Stress.

También existe la llamada Hipertensión secundaria, que responde a otras afecciones o al consumo de ciertas sustancias:

● Enfermedades renales.

● Trastornos endócrinos.

● Problemas de tiroides.

● Síndrome de cushing.

● Arterioesclerosis.

● Problemas de la aorta (coartación).

● Consumo de cocaína.

● Consumo de alcohol.

● Consumo de fármacos para ciertos resfríos, migrañas, corticoesteroides, anticonceptivos, supresores del apetito.

¿Qué hacer ante estos u otros síntomas?

Si tenés o creés padecer hipertensión, deberás recurrir a tu médico de cabecera para realizar un chequeo exacto de la presión y un examen físico. Si los valores son altos, entonces te ordenará realizar la medición de forma periódica.
En algunos casos, se realiza un examen de sangre u orina, y estudios como ecografías o electrocardiogramas a fines de determinar si existen consecuencias cardíacas, renales, o en cualquier otra parte del cuerpo.

Tratamiento

El tratamiento para la Hipertensión no tiene como fin la cura, sino la reducción de los niveles de presión arterial. El profesional de cabecera establecerá una meta, y en base a eso uno o más fármacos. Sin embargo, la parte más importante corre por cuenta del paciente, y tiene que ver con los cuidados y hábitos cotidianos.

Algunos de los medicamentos destinados a tratar la presión son:

● Betabloqueadores.

● Alfabloqueadores.

● Bloqueadores de los canales de calcio.

● Bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRA).

● Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA).

● Inhibidores de renina.

● Diuréticos.

● Vasodilatadores.

● Alfa-agonistas centrales.

Cuidados

Más allá de cualquier tratamiento, es necesario un alto grado de conciencia y conducta por parte del paciente: Si efectivamente padecés hipertensión, tenés que saber que hay ciertos cuidados que son de por vida.

Y si aun no alcanzaste ese estadío pero te gustaría evitarlo, nunca está de más la prevención. Algunos tips para cuidarte más y mejor:

● Reducir el consumo de alcohol (un vaso por día las mujeres, dos los hombres).

● Comer sin sal, o reducir la cantidad utilizada a menos de 1,500 mg/día. (Por lo general, los alimentos traen indicada la cantidad de sodio que contienen en el envase).

● Mantenerse en peso, o iniciar un tratamiento supervisado por nutricionista (absolutamente prohibidas las dietas mágicas y las pastillas para adelgazar: pueden ser contraproducentes).

● No fumar.

● Ejercitarse diariamente, al menos una caminata de 30 minutos por día.

● Bajar el nivel de stress, y si el ritmo cotidiano lo dificulta, complementar con actividades de descarga y relajación (deportes, yoga).

La hipertensión es una enfermedad compleja pero posible de tratar; la buena noticia es que en la mayoría de los casos, se puede controlar.

Para eso, es muy importante el acompañamiento de un profesional y la predisposición de uno y el entorno, especialmente cuando se trata de mantener la conducta. A veces, un pequeño sacrificio vale la pena, porque te alarga la vida.

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