Prolapso

El prolapso consiste en la protrusión de los órganos de la pelvis a través del canal vaginal, es decir, los órganos emergen por el debilitamiento de los músculos que los contienen.
Puede ocurrir luego de sucesivos partos, o como consecuencia del estreñimiento crónico (o el pujo ligado a éste), o la menopausia y su baja de estrógenos, entre otras causas.
Los síntomas más frecuentes del prolapso son:

  • Sensación de peso o presión sobre la pelvis
  • Lumbalgia (dolor de espalda en la parte baja)
  • Ruptura de fibras del tejido vaginal
  • Sangrado
  • Dolores al mantener relaciones sexuales
  • Incontinencia urinaria

Si tienes síntomas o crees tener prolapso, visita a tu médico.

Oesteopenia

La osteopenia es una enfermedad que provoca una baja en la densidad de los huesos. En muchos casos, se la considera el preámbulo de la osteoporosis.
Es una afección que provoca que la masa ósea caiga por debajo de los índices normales. La densidad de los minerales que fortifican los huesos disminuye y se producen cavidades en su interior, provocando así mayor fragilidad y menor resistencia a las fracturas y aplastamientos vertebrales.
Afecta principalmente a aquellas mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia, cuando dejan de producir los estrógenos que cumplen un papel central en la renovación y el mantenimiento del tejido.
Otros factores que pueden aumentar la posibilidad de contrar esta dolencia están relacionados con el estilo de vida: la falta de ejercicio, una alimentación deficiente, bajos niveles de calcio, contextura delgada, el tabaquismo y el exceso del alcohol. También puede ser resultado de antecedentes hereditarios.
Si se detecta tempranamente, la osteopenia es controlable e incluso sus efectos pueden ser revertidos, reconstituyendo los huesos debilitados. Por eso es muy importante visitar a tu médico, si estás en etapa de menopausia, para que te pida estudios de densitometría, y te recomiende una receta balanceada para que mantengas los huesos sanos.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por la disminución generalizada progresiva de la densidad ósea, que produce debilidad esquelética, es decir los huesos son “poco resistentes” ante traumatismos y mayor propensión a fracturas. Esto generalmente se correlaciona con un contenido de calcio disminuido dentro de los mismos.

La osteoporosis no produce dolor, salvo cuando las vértebras se aplastan, es decir se achican y puede ocasionarse pérdida de altura del paciente. Por lo tanto es una enfermedad “silenciosa” o asintomática.

Varios factores de riesgo predisponen a padecerla, por ejemplo la herencia (es decir tener familiares con fracturas), tener una contextura física pequeña (especialmente pesar menos de 55 Kg), un consumo de lácteos bajo, menstruaciones con atrasos o menopausia antes de los 45 años (que evidencian un nivel de hormonas femeninas disminuido), o consumir crónicamente determinados medicamentos como los corticoides.

El método de diagnóstico preciso de la Osteoporosis es la Densitometría Ósea. Se aconseja realizar una visita al médico, para que solicite el estudio de “columna y cadera”, ya que son las regiones donde se pierde calcio más precozmente, y presentan mayor incidencia de fracturas. A partir de ahí se recomendará un tratamiento adecuado.

Hipercalciuria

Es un trastorno metabólico que muestra una alta concentración de calcio en la orina. Puede clasificarse según sea por una alteración en la absorción intestinal o bien mayor pérdida renal.

La excreción constante de cantidades elevadas de calcio a través de la orina, hace que el organismo quite calcio de los huesos para mantener constante la concentración en sangre. Y la osteoporosis, es el debilitamiento de la masa ósea por falta de calcio.

Es pertinente llevar el seguimiento junto a un profesional, él dará las indicaciones necesarias en cuanto a medicamentos, y además indicará una dieta diaria que equilibre el estado interno del paciente.

Incontinencia urinaria

Es una patología que impide el control del individuo sobre su vejiga, produciendo ganas repentinas e incontenibles de orinar o la pérdida espontánea de orina con mínimos esfuerzos como toser o reír. Aparece cuando el comportamiento habitual de la sección inferior del tracto urinario, los músculos de la pelvis inferior y/o el sistema nervioso se ven afectados.

A fin de que estas complicaciones no ocurran, el diagnóstico precoz es un factor fundamental. En primer lugar, hay que asegurarse de cuál es la raíz del problema, determinar qué es lo que está ocasionando el problema en las vías urinarias. Una evaluación física y un repaso por el historial médico, seguramente indicarán dónde está radicada la afección. La rápida y oportuna consulta médica será de gran valor.

El tratamiento de la incontinencia urinaria debe encararse de manera diferente, de acuerdo con cada caso individual, distintos factores deberán observarse. En caso de que la pérdida de orina sea permanente, el único modo de enmendarla es mediante cirugía. En cambio, si la pérdida es intermitente hay más chances de revertirla.

Para más información, visitá la nota: Todo sobre la incontinencia urinaria