El esqueleto nuestro de cada día

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El esqueleto nuestro de cada día

Nuestro esqueleto es la base de nuestra estructura, el sostén de músculos y tendones, y por lo tanto del movimiento de nuestro cuerpo. Su fortaleza y salud son claves para el bienestar de todos los días, a lo largo de muchísimos años de vida.

 

A diferencia de lo que parece, los huesos están en continuo crecimiento y remodelación,  puesto que se trata de un tejido vivo.

Las células que lo componen, osteoclastos y osteoblastos, son las encargadas de producir nuevo hueso, reparar los daños y eliminar el hueso que debe ser remodelado.

Los osteoclastos maduros se ocupan de reabsorber la zona ósea que debe ser reparada o modificada. Cuando han concluido su tarea, en pocos días, desaparecen mediante apoptosis o muerte celular programada.

Entonces aparecen los osteoblastos, que derivan de la médula ósea y se ocupan de reconstruir las porciones de hueso eliminadas, mediante un proceso que culmina en varios meses con la cristalización y mineralización paulatina.

Estas células son las encargadas de fabricar una matriz fuerte y liviana, de minerales y proteínas -como el colágeno- que dan la estructura de sostén del esqueleto.

Al madurar se transforman en osteocitos, células encargadas entre otras cosas, de mantener los niveles de calcio que el cuerpo precisa para sus funciones nerviosas, musculares y celulares

Remodelando el hueso

El proceso completo de fabricar nuevo hueso y eliminar el viejo, denominado remodelación, puede tomar entre dos y tres meses.

A medida que una persona se hace mayor la velocidad con que se produce nuevo hueso se reduce respecto de la velocidad con que se disuelve el viejo, de modo que se genera un déficit en la masa ósea general, que será variable. Una disminución en la masa ósea se reflejará en una disminución de la fuerza del hueso y en un aumento de su debilidad.

El hueso alcanza su máxima fuerza y el máximo de su masa alrededor de los 30 o 35 años de edad de una persona. A partir de entonces es posible perder entre un 0.3 y 0.5% de la masa ósea por año.

La llegada de la menopausia en la mujer es un factor clave en cuanto al deterioro, puesto que al disminuir los estrógenos se acelera la pérdida de masa ósea.

Osteoporosis: la fragilidad extrema

Cuando la fragilidad de los huesos se acentúa, convirtiéndose en un verdadero problema y un riesgo para la integridad del esqueleto, cuando la pérdida de su masa se hace peligrosa, entonces se considera la presencia de una enfermedad conocida como osteoporosis.

En este caso la estructura cristalina del hueso se encuentra muy deteriorada y es sumamente susceptible a fracturarse, aún por un esfuerzo que normalmente debería resultar completamente inocuo.

La falta de estrógenos (menopausia), una deficiencia de calcio, fósforo u otros minerales, o alguna enfermedad endocrina podrían ser la causa.

Es fácil advertir que en estos casos puede haber solución, y que la mejor forma de evitar sinsabores es la prevención.

Muchas mujeres menopáusicas reciben una terapia de reemplazo hormonal que, al contener estrógenos revierten en buena medida el efecto de la deficiencia sobre los huesos. Las carencias de minerales se previenen con dietas correctas, idealmente desde la infancia y la juventud, y a través de suplementos. El ejercicio es un arma muy poderosa en la constitución del hueso y en la prevención de su deterioro.

La actividad física, incluso la caminata, es capaz de influir positivamente sobre la densidad del hueso y por lo tanto sobre la tasa de pérdida de masa.

Mujeres postmenopáusicas que caminaban más de 15 kilómetros por semana mostraron una densidad ósea promedio superior en todo el cuerpo respecto de las que sólo caminaban uno o dos kilómetros. Caminar al menos dos kilómetros diarios aseguraría una mejoría en la masa ósea en mujeres mayores.

Walking Is Related to Bone Density and Rates of Bone Loss.” Am J Med 96, no. 1 (1994): 20-6. · El máximo de la densidad de masa ósea, que se consigue en la juventud, se ve influida por la actividad física desarrollada durante la niñez y el crecimiento durante la infancia, al menos en la mujer. El crecimiento determina en particular el tamaño del esqueleto, ya al año de edad, y el ejercicio físico podría contribuir a la consolidación del hueso.

Childhood Growth, Physical Activity, and Peak Bone Mass in Women.” J Bone Miner Res 10, no. 6 (1995): 940-7.

Con respecto a los minerales: dos palabras acerca del flúor

Los fluoruros tienen un potente efecto sobre la función de las células óseas y la estructura y fortaleza de los huesos. Los iones de fluoruro se incorporan en la masa cristalina del hueso ayudando a su mineralización y además estimulan la función de las células óseas encargadas de fabricar la matriz del hueso.

Sin embargo se han descrito estudios en los que se detalla que altas concentraciones de flúor, por ejemplo en el agua de bebida, serían contraproducentes.

En los Estados Unidos, la aprobación para el uso del flúor como tratamiento contra la osteoporosis está pendiente.

Un estudio chino publicado este año, analizó la frecuencia de fracturas óseas en relación con la cantidad de flúor presente en el agua de bebida de 6 poblaciones diferentes, cantidad que osciló entre las 0.25 y 7.97 partes de flúor por millón de partes de agua (ppm).

Los resultados, bastante concluyentes dada la buena calidad de la investigación, revelaron que en las áreas con bajo flúor (menos de 0.25-0.34 ppm) y en aquellas con demasiado flúor (4.32-7.97 ppm) el riesgo de fracturas, en personas mayores de 50 años, fue significativamente superior al de zonas con 1.00 a 1.06 ppm en el agua potable.

La conclusión de los autores es que la exposición a fuentes de agua con concentraciones de flúor entre 1.00 y 1.06 ppm disminuye el riesgo general de fracturas (aunque no el de cadera) a largo plazo.

Faltará aclarar el efecto de la fluoración del agua sobre el riesgo de fracturas en otras poblaciones de personas.

El famoso encanto del café El consumo intenso de café se ha considerado como un factor de riesgo para la osteoporosis.

De hecho el consumo de café en exceso se asocia con una excreción elevada de calcio en la orina de mujeres de todas las edades. Un estudio sobre la ingesta de café en un modelo de animales demostró claramente que no existen efectos nocivos sobre la masa ósea por causa del consumo de esta bebida.

La ingesta elevada de cafeína parecería asociarse con una pobre salud esquelética en casos de deficiencias de calcio si el balance de calcio se deteriora como podría ocurrir en el anciano.

Bibliografía 

Water fluoridation and osteoporotic fracture. Community Dent Health 13 Suppl 2. 1996: 63-8.

The role of fluoride in the prevention of osteoporosis. Endocrinol Metab Clin North Am 27. 1998: 441-52.

Effect of long-term exposure to fluoride in drinking water on risks of bone fracture. J Bone Miner Res. 2001; 16: 932-939.

Effect of coffee consumption on bone metabolism. J Bone Miner Res, 2001; 28: 332-336.

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